De llegar a fin de mes, ahorrar, tener un fondo de emergencia e invertir: dos expertos en finanzas personales, analizan el tema y ofrecen sugerencias

Por Giovanna D’Uva y Alejandra Pintos

“Nadie, jamás, en la educación formal ya sea primaria, secundaria, terciaria o de posgrado nos enseña a relacionarnos con dinero”, escribe Rodrigo Álvarez en el primer capítulo de su libro Neurona Financiera, publicado el mes pasado por Ediciones B. La educación financiera suele pasar por el hogar de cada uno. En algunos se habla más del tema, en otros menos. A veces el ejemplo a seguir es bueno, en otros es malo. Pero, por lo general, no se nos suele explicar nada más allá que para generar ingresos hay que trabajar. Son muchos los que no saben cómo la inflación repercute en el poder de compra, qué ocurre con las tasas de interés en los préstamos, ni cómo las reestructuras venideras del sistema de seguridad social, que actualmente se encuentra en crisis en el mundo, influirán en el futuro de los jóvenes cuando estos decidan retirarse.

Según datos de la encuesta El ahorro en Uruguay: la percepción de los consumidores, elaborada por Sura, la Universidad Católica y Equipos Consultores, Uruguay es un país con bajo nivel de ahorro. Ante la pregunta “¿consiguió ahorrar el último mes?”, solo 25% de los encuestados respondió de forma afirmativa. El 70% cree que su ingreso “le alcanza” para cubrir sus necesidades. Por lo tanto, la mayoría de los uruguayos se enfoca en consumir y llegar a fin de mes, pero no en generar ahorros y mucho menos en invertir. Esta tendencia es aún más marcada entre los jóvenes.

Paralelamente, “desde la década de los años setenta del siglo pasado se profundiza la globalización financiera, impulsada por la liberalización y la apertura de las fronteras nacionales, la desregulación de los mercados, y los fenómenos de desintermediación bancaria”, explica un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) titulado Crédito, endeudamiento y pobreza. “Las personas disponen de nuevos instrumentos financieros para diversificar las opciones de inversión y financiamiento, que se espera disminuyan los riesgos y costos de transacción”, agrega más adelante.

En ese contexto, la falta de educación financiera es algo que algunos están intentando cambiar. Por ejemplo, desde hace ocho años el Banco Central del Uruguay lleva adelante el programa BCUEduca, que tiene como objetivo promover y desarrollar la educación y cultura económica y financiera de la población uruguaya. Otro caso es el de Rodrigo Álvarez, que desde 2013 tiene un popular blog de finanzas personales y hace dos años creó un podcast para seguir hablando del tema que cuenta con un millón y medio de reproducciones -lo que lo convierte en uno de los más escuchados del país-, y ahora acaba de publicar su segundo libro, en el que brinda a los lectores “herramientas para que sean protagonistas de su economía personal”. También está trabajando en cuanto a la democratización del acceso a la educación financiera Stephanie Shellman, fundadora de la firma Shellman Wealth y autora de Mi dinero Mi problema, una guía dedicada a las personas que desean invertir.

Si pensamos el mundo de las finanzas como una escalera, en la base estaría el poder controlar los gastos y ahorrar. En un segundo nivel se encuentran las inversiones, que pueden ser a través de elementos de la “economía real”, como explica Álvarez, que sería, por ejemplo, un inmueble, o de instrumentos financieros, como los bonos. Y en un tercer nivel de complejidad se ubicaría la inversión en bolsa.

Ordenar los gastos como punto de partida. Neurona Financiera, el libro de Rodrigo Álvarez, es un manual sencillo que combina lo emocional y psicológico -cómo queremos vivir, para qué ahorramos- con herramientas prácticas para controlar gastos o determinar dónde invertir. Así, el lector parte de definir cuál es el norte, luego establece un plan para alcanzarlo, determina el estado de salud de sus finanzas, registra sus movimientos, identifica hábitos de consumo, establece un fondo de emergencia y, por último, aprende a invertir. Es un proceso que va desde lo más básico hasta lo más complejo.

La estructura es así porque refleja el recorrido vital del autor. Álvarez se pasó desde los 20 hasta los 30 ahorrando para comprar una casa, y lo logró. Pero estaba tan obsesionado con el sueño de adquirir una propiedad que dejó de lado el disfrute y la felicidad. Eso, para él, es un gran error. Una vez que tuvo la casa se separó y renunció a todo lo material. Tuvo que empezar de cero. “Dejé 10 años de trabajo, de patrimonio construido, una casa de dos pisos. Y nunca me sentí mejor en mi vida, porque sabía que estaba haciendo lo correcto y que tenía las herramientas para reformularme. Me planteé cómo disfrutaba y me di cuenta de que disfrutaba mucho más las pequeñas cosas, me pregunté dónde quiero vivir y cómo quiero vivir”. A partir de ese “momento eureka”, como le llama él, empezó a sumergirse en el mundo de las finanzas personales.

Con su libro, Álvarez no promete el secreto de cómo volverse millonario, a diferencia de esos libros de autoayuda de los noventa, sino que para él la clave es “aliviar el estrés relacionado al dinero”. “Somos reactivos con respecto al ahorro, ahorramos cuando nos sobra. Sabemos que es importante, pero sentimos que no podemos, no importa cuánto ganemos. La inversión es un tema tabú, pensamos que es para quienes tienen mucho dinero, por más que es algo que todos deberíamos tener en agenda”, asegura.

En su libro hace énfasis en fijarse objetivos y metas. ¿Por qué?

Necesitás una motivación y la motivación es el objetivo, el objetivo es todo. Tener presente el objetivo es una cosa que te acerca muchísimo. Hay un montón de trucos cerebrales, estrategias que apuntan a hackear tu cerebro. Porque convengamos que no vinimos al mundo para ahorrar, pensar en el largo plazo o para ser felices. Entonces, si querés hacerlo, tenés que hacer cosas que son un poco contra natura, racionalizar para ir en contra de los instintos.

Hay quienes dicen que hay que comprar en cuotas porque la moneda se devalúa. ¿Eso no descuida el aspecto psicológico de “cargar” con una compra durante meses?

Yo creo que ese mensaje es superpeligroso, porque si lo pensás financieramente, con una cabeza de economista, es verdad, se devalúa. Pero qué pasa, el 99% de las personas que leen eso van a quedarse con que está bueno pagar en cuotas y cuando vos empezás a vivir a crédito, perdés el control. Cuando yo pierdo la seguridad, cuando no sé dónde estoy parado, es muy difícil que pase al siguiente nivel de desarrollo. Yo no lo hago porque quiero tener control, es algo riesgoso.

Además, el tener deudas genera cierta culpa.

De nada sirve sentirse culpable o víctima, acá hay un ecosistema que apunta a vendernos cosas y nadie nos enseña en toda nuestra vida a defendernos de eso. Lo primero es aceptar, muy humildemente, que no estamos preparados para esto. Al mercado en realidad no le sirve que vos entiendas que no tenés que cambiar de celular cada dos días. Igual, algo que aprendí con esto es que todos somos distintos y no hay que juzgar. Yo no te voy a decir que está mal que te compres un Play Station, porque capaz que el goce que a vos te genera hace que valga la pena. La plata tiene que tener como objetivo hacernos felices, el problema es que a veces pensamos que la plata en sí misma nos va a hacer felices. La gente que tiene muchísimo dinero quiere más dinero, nunca llegás.

¿Cuál es la verdadera importancia de las inversiones y por qué?

El sistema de las jubilaciones está parado encima de un flan y cuando llegue el momento de retirarse la mayoría de las personas no van a tener las herramientas necesarias como para jubilarse como a ellos les gustaría. Las inversiones son lo único que te puede ayudar para llegar a ese momento sanamente. Porque guardar el dinero solo no te alcanza, no generás tanta plata. Entonces, hay que hacer que esa plata genere plata y eso es invertir. Hay dos grandes líneas si hablamos de inversiones: las líneas del sistema financiero, que es en el que trabaja Stephanie Shellman, que es cuando yo pongo la plata “a trabajar” con instrumentos financieros por medio de un intermediario que te aconseja dónde poner la plata; y por otro lado está el mundo de la economía real, que son cosas más tangibles, como emprender en un negocio o invertir en ganado e inmuebles. Eso último es mucho más fácil de entender que el sistema financiero, pero le tenés que dedicar un poquito más de tiempo.

Hay mucho miedo alrededor de las inversiones.

A mí nunca se me enseñó a invertir, en mi casa nunca se habló de invertir y no conocía a nadie que lo hubiese hecho, pero cuando empecé con todo este camino descubrí que en algún momento tenía que invertir dinero, necesitaba que la plata generara plata o no iba a llegar a mis objetivos. Ahí lo que hice fue buscar gente que estuviera en una situación similar a la mía y eso fue lo que dio pie al Club del Inversor. Así empecé a encontrar desconocidos que tenían intereses similares y el hecho de conocer personas que ya hubiesen invertido me daba cierta confianza y tomé la decisión de invertir en algo.

¿En qué fue su primera inversión?

En un pool ganadero. Lo único que tenía que hacer era una transferencia y demoré en hacerla como tres semanas. Eran unos cinco mil dólares, que era un montón de plata para mí y estaba muy nervioso. Finalmente lo hice y me llegaba un cupón con dinero cada seis meses. En el libro hay un checklist que te permite analizar cualquier mecanismo de inversión para ver si es acorde a tu realidad. Hay algo que tenemos que tener que es el fondo de emergencia, que lo que te da es seguridad y esa seguridad te hace feliz. Porque sabés que si el día de mañana te quedás sin trabajo, vos por un tiempo vas a poder comer porque tenés ese fondo de emergencia. El siguiente paso es tener un fondo para invertir y hay herramientas a las que podés ingresar con un dólar, que no son las que te dan más rentabilidad, pero te permiten ir haciendo una escalerita. Casi todos los mecanismos tienen una barrera de entrada. Cuanto mayor sea la barrera, usualmente, mayor es la rentabilidad. Por ejemplo, están los cheques de Mi Cheque y los fondos de inversión de Sura.

Hay una generación con mucho miedo al futuro, que desconfía de las inversiones.

Sí, que piensan que no va a haber un mañana y por eso hay que disfrutar el ahora. Si vamos a los números, la esperanza de vida es de 77 años, entonces hay que hacerse cargo de eso.

Sí, pero a veces suceden imprevistos, como las crisis económicas.

Para mí, la clave es que mientras nosotros aportemos valor al mundo y haya alguien que necesite ese valor, podemos encontrar el hueco para que alguien nos pague por lo que tenemos para aportar. Por eso, por ejemplo, los cajeros están en problemas, porque viene una máquina y los sustituye. Ahora, por ejemplo, no hay una máquina que pueda contar historias y ahí está el valor del periodista, por ejemplo. Siempre es muy fácil echarles la culpa a los demás. El otro día hice una encuesta y pregunté cuál era el principal obstáculo para conseguir los objetivos financieros que la gente tiene definidos y la mayoría dice: agentes externos como el gobierno, la inflación, las pocas tasas de interés. Pero los agentes externos siempre van a estar, pero si siempre le echás la culpa a lo que está afuera, nunca vas a avanzar.

¿Le agradece la gente por el libro?

Sí, un montón por redes sociales. Además con el podcast se produce otra cercanía, todas las semanas me escuchan entre 20.000 y 40.000 personas. Me escriben de Argentina, de Centroamérica, para agradecerme. Hoy de mañana me llegó un mensaje de un inmigrante, que está acá, que recién después de dos años consiguió un trabajo fijo y gana un sueldo muy bajo. No tengo una respuesta, no sé cómo ayudarlo. Ojalá algún día pueda ayudar a esa gente. Yo ayudo a quienes tienen dinero y no saben cómo administrarlo, pero a quienes no tienen suficientes ingresos no sé cómo ayudarlos. Y es ahí donde se puede crear un impacto social.

Stephanie Shellman. Foto: Adrián Echeverriaga.

Invertir bien para ahorrar menos. Desde hace más de 15 años Stephanie Shellman se dedica a ayudar a las familias uruguayas a alcanzar sus objetivos financieros a través de la firma Shellman Wealth. Más allá de los resultados en las cuentas bancarias de sus clientes, es frecuente que le cuenten casos en los que las personas perdieron todos sus ahorros tras hacer una mala inversión. Algunas no solo costaron dinero, sino también salud.

Así, a partir de su experiencia, decidió escribir el libro Mi dinero Mi problema, una guía dedicada a las personas que desean invertir. En sus páginas, la autora expone la problemática actual de los sistemas jubilatorios y explica la necesidad de iniciar un cambio. A partir del planteo de dos casos, el de una pareja joven y el de una pareja ya retirada, y con base en sus respectivos objetivos, la autora propone de forma práctica cómo manejar el dinero para cumplir con determinados objetivos financieros.

Además, plantea siete mitos que los uruguayos tienen respecto a la inversión y explica a través de una comparación con un viaje en avión y un idioma al que llama Aviñol, cuáles son los actores involucrados en el proceso de inversión y qué rol cumple cada uno, para invertir de forma tal que permita hacer crecer el dinero de forma segura.

¿Cómo definiría la cultura de los uruguayos en torno al ahorro y la inversión?

Hay dos cosas pasándoles a los uruguayos a la vez. En cuanto al ahorro, creo que antes estaba la cultura de nuestros abuelos, que ahorraban, y creo que hay un grupo de jóvenes ahorrando porque también está en su cultura. Pero también hay más movimiento de consumo irresponsable, que lleva a que muchos jóvenes no ahorren.

La inversión en Uruguay no se entiende y lo que se entiende por invertir es arriesgar, que no lo es. El uruguayo es un ser conservador, la idea de arriesgar dinero no es algo a lo que estén dispuestos. Y mejor que sea así, porque invertir no es timbear la plata. Invertir bien es hacerlo de una forma que a la larga el dinero crece y no arriesgar a perderlo, porque al perderlo estás peor que cuando empezaste.

¿Cuál sería el primer paso para las personas que quieren comenzar a ahorrar?

Para ahorrar primero hay que ponerse en la cabeza que hay que hacerlo, después hay que buscar una forma sencilla. Si uno es joven, tiene poco gasto y vive con los padres, la mejor forma es tomar un porcentaje del salario mensual. Estaría bueno que en los bancos existiera la facilidad de que automáticamente ellos mes a mes retiren un porcentaje del dinero para aquellos que quieren ahorrar. Cuando uno ya crece y tiene más responsabilidades puede ocurrir que el salario no alcance, entonces en esa parte la recomendación es tomar parte del salario vacacional y parte del aguinaldo, que son salarios extra, y ahorrarlos. Tiene que ser algo que uno puede concretar y que sea sencillo de realizar

¿En qué moneda es aconsejable ahorrar?

El tema en Uruguay es que si ahorrás en pesos y no tenés una forma de invertirlos, estos pierden poder de compra por la inflación.

¿Es conveniente comprar productos en cuotas?

Uno siempre tiene que pensar cuánto me sale, si uno compra en cuotas en general se utiliza una tarjeta de crédito o un préstamo al consumo, donde las tasas son muy altas. Frente a ese tipo de compras lo que personalmente digo es no tomar créditos individuales, porque el costo es muy alto. Si vas a comprar en cuotas, lo mejor es ver cuánto sale lo que vas a comprar y después sumar las cuotas que vas a pagar para ver la diferencia; si no hay diferencia, es mejor comprar en cuotas, pero normalmente la diferencia termina siendo más del doble y terminás pagando más. Lo que yo digo es: primero ahorrá y después comprá. Esa idea de que podemos esperar… Por eso hay que hacer como nuestros abuelos: comprar cuando se tenía la plata, y yo creo que si uno compra así, lo que adquiere es realmente de valor. Para mí, las tarjetas de crédito y los préstamos al consumo lo que han hecho es ocasionar una necesidad de consumo irresponsable.

La mayoría de la gente no termina pudiendo pagar el cien por ciento del saldo a fin de mes. En forma invisible el banco comienza a sacarte plata, el monto que retira es muy grande y terminás en un agujero del que no salís nunca. La cantidad de gente que tiene problemas de crédito en Uruguay y que no llegan a pagar la cuota mínima es enorme. Eso para mí es la esclavitud moderna. Ahora es necesario determinar qué es lo que realmente necesito consumir, consumir cosas de calidad e intentar tener el dinero antes, como nuestros abuelos.

En su libro menciona como mito el vivir de las rentas. ¿Por qué puede no ser aconsejable vivir de las rentas o del alquiler de un inmueble?

Yo creo que eso es un gran paradigma que tienen los uruguayos, que es muy peligroso, porque en la parte de inversión son inocentes. Es un escenario que no manejan, entonces si escuchan renta y ladrillos, caen.

Para vivir de rentas hay que tener mucha plata. Y el mundo de hoy, en donde la tasa de interés es de casi cero, cualquier renta que recibís que es alta está asociada a perder la mayor parte del capital. Lo que hay que pensar antes de comprar ese apartamento para alquilar es: primero, comprá tu casa; luego, con el otro dinero que tenés para invertir, tenés que preguntarte qué estás intentando hacer y ahí definir qué buscás y cómo lograr eso de la mejor manera. Los apartamentos suenan bien, pero tienen muchos problemas como inversión, porque uno dice que tiene una renta, pero si no hay un inquilino, no tengo una renta. Y también son inversiones inflexibles, porque mañana necesito el capital y tengo que vender la propiedad capaz que a un precio que no es el adecuado. Si me preguntás si un inmueble es bueno para la inversión, te digo que no, pero para vivir es excelente.

¿En qué casos recomienda hacer inversiones en bonos y cuándo en acciones?

En un avión los bonos de alta calidad son el fuselaje y las acciones son el motor. El avión de crecimiento tiene una combinación de los dos. Cuando sos joven vas a tener más acciones que bonos y cuando sos más grande tendrás más bonos que inversiones, para que sea más estable tu viaje cuando estás llegando al momento de retirarte, que es ahí cuando empezás a utilizar tu dinero.

Más riesgo, más retorno

Si Rodrigo Álvarez y Stephanie Shellman explican las formas más sencillas de invertir y producir rentabilidad, Esteban Echeverría se centra en una opción más compleja: la inversión en bolsa. Esa misma que se ve en las películas, en las que las personas gritan cuando los números se desploman. Echeverría se metió en el mundo del trading de acciones viviendo en Estados Unidos. El trading se define como un tipo de operativa bursátil que se basa en comprar un activo para venderlo a un precio superior, o bien vender un activo para comprarlo de nuevo por un costo más bajo.

“Ha sido una montaña rusa de emociones, desde que arrancó muy mal hasta que, por suerte, después de un intento tras otro empezó a mejorar. Yo creo que la confianza se genera haciendo algo, practicándolo y tratando de no caer en malas manos”, cuenta. Durante los primeros años perdió mucho dinero, de acuerdo a su lectura, porque las academias a las que acudió tenían otros intereses. Sin embargo, perseveró y continuó aprendiendo sobre el funcionamiento del mercado bursátil y hoy afirma que vive de eso. “Es una disciplina que se estudia, que se aprende y que lleva tiempo. Asimismo, hay que tener cuidado porque hay muchas estafas enrabadas”, agrega.

Para evitar que a otros les suceda lo mismo que a él, fundó MVD Trading Academy, que desde hace cuatro años forma a sus alumnos para que aprendan a generar ingresos a través de la bolsa. “Todo esto está manipulado por los grandes bancos y por los grandes fondos de inversión, pero uno aprende a leer esa manipulación. Las cartas ya están echadas y lo que puedo hacer es irme al mazo y quedarme ahí, quejándome de las circunstancias, o elijo jugar el juego. Lo que hacemos en la academia es enseñarte a leer qué es lo que están haciendo los tiburones y de las sobras que van dejando, que puedas agarrar algo”, afirma Echeverría.

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